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Este
fin de semana fue muy especial, la reunión en casa de Laura y Fer fue
inusual, pero increíble. Aun me acuerdo cuando fui a ver una de esas
películas de Rocky y al día siguiente todo mundo estaba muy de
madrugada corriendo en el parque muy motivados, sí,,, todo el día
traíamos tarareando la canción de Eye of the Tiger, pero han pasado los
años y muchas de esas ilusiones se desvanecen porque te das cuenta que
solo son películas, buenas porque motivan, pero sin un héroe real.
Siempre buscamos figuras que imitar, ejemplos a seguir y la noche del
viernes tuve la oportunidad de conocer a una persona que sin duda es un
ejemplo a seguir en el alpinismo y me refiero a Héctor Ponce, el cual
es un hombre cuyo espíritu indomable, capacidad para trabajo en equipo,
resistencia física, conocimiento técnico y sobre todo calidad humana,
lo ponen como uno de los mejores montañistas mexicanos y de todo el
mundo.
En una entrevista a un alpinista llamado René Menez, definió el alpinismo como "El
arte de avanzar a pesar de la adversidad, de la gravedad, del viento
del frio. Es el arte de buscar dentro de ti la fuerza necesaria para
dar un paso más cuando crees que ya lo has dado todo. Es el arte de
controlar tus temores internos y dominarte a ti mismo. Es soñar y
luchar por hacer tus sueños realidad aunque estos se encuentren en el
límite de lo imposible. Es esforzarte por alcanzar la cima de la
montaña más importante: la montaña de la vida ."
Héctor
nos compartió una presentación que traía fotos de sus memorias en la
montaña, la plática te atrapaba en todo momento, cada fotografía
encerraba un mundo de anécdotas y sentimientos que con mucho detalle
nos explicaba, muchas imágenes hacían que se te pusiera la piel
chinita, pero lo mas impactante es que lejos de ser ficción, eran
totalmente reales.
Hubieron muchas fotos
impresionantes pero las mas importantes para mi fue cuando nos relato
como rescató a su amigo Andrés en el Everest, cuando ya lo habían
dejado a su suerte dentro de una tienda y el tuvo la valentia de
exponer su vida realizando un ascenso desde el campamento para ir a
buscarlo. Me negaba a pensar que cuando alcanzabas cierto nivel
técnico y de experiencias, el corazón se te llegara a ser tan duro como
para pensar: era su responsabilidad... ahí se queda., pero mas bien la
montaña te debe hacer mas humano y sensible, y creo que a este hombre
con tantas veces haber estado al filito de la muerte ha alcanzado este
nivel de madurez, sencillez y humildad. Me acordé de las palabras del
papá de Rodrigo Soto, que en una noche en que fuimos a jugar boliche me
dijo amigos de montaña amigos para toda la vida.
Hector
también nos explicó de que una vez haciendo nuestro plan principal hay
que poner nuestra mirada en las cosas que tenemos a la mano, la que
vivimos a diario y simplemente podría resumir que el hombre que alcanza
las metas que se propone es aquel que se enfoca en el día a día.
Esta
platica me hizo mucho reflexionar en mi vida diaria, creo que todo
hombre tiene muchos Everest en su interior, y creo que también tenemos
la capacidad para vencerlos, y si ponemos claras las metas a vencer en
la vida solo nos resta el disfrutar de cada instante, de cada momento,
de cada suspiro.
Con todo esto las activades del sabado y domingo las gocé como verdadero enano
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Héctor Ponce
Indocumentados
Yop, Hector y Alfredo Rivera (amigo y gran montañista)
Fotos de la reunión
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| Es
una zona poco conocida por nosotros los habitantes del Distrito Federal
y ninguno se imaginaba lo que ibamos a encontrar ahí: un área especial
para ir a correr y andar en bicicleta, caminos perfectamente
pavimentados para no correr mayor riesgo y single tracks divertidos y
con diferentes niveles de dificultad. Empezamos a subir a las 8:30 am
desde la avenida Lopez Portillo a la altura de la Mega Comercial
Mexicana de Tultitlán, y el primer reto fue llegar a la entrada del
parque de la Sierra de Guadalupe. Francisco hizo gala de su condición
física subiendo las calles como verdadero caco de la Buenos Aires.
Luis, Andres y yo no nos quedamos muy atrás (la verdad si un poquito),
pero definitivamente el chamaco traia mucha galleta y se adelantó en la
ruta que íbamos hacer nosotros. Después de subir juntos el camino
pavimentado, llegamos a una de las partes mas alta de uno de los cerros
en donde nos encontramos, pero el paisaje era tan bonito que decidimos
dejar nuestras bicicletas encargadas a San Turbo Cleto para internarnos
un poco en la montaña. y disfrutar mas de ese paisaje. Este lugar se
antoja para hacer una caminata por los cerros que hay a los alrededores
y lo mas interesante de todo es que no hay que ir tan lejos (del D.F)
para disfrutar de lo mejor de la naturaleza. Después emprendimos el
regreso por el camino pavimentado y tomamos unos single tracks que nos
llevaron al pie de otra cima donde estaba la "Cruz", lugar emblemático
que forma parte de las festividades de la Santa Cruz el día 3 de Mayo.
Asi que que decidimos volver a dejar de nueva cuenta nuestras bicis
encargadas a nuestro santo patrono para subir a pie a este lugar.
Llegando a la cima encontramos a una familia que con sandwich en la
mano y un par de refrescos disfrutaban de la magnifica vista que ahí se
tiene. Se puede observar perfectamente la mancha urbana del estado de
México y también (por desgracia) la forma como esta se ha comido las
áreas boscosas al pie de estos estos cerros. Bajamos del cerro muy
contentos de haber encontrado un lugar ideal para ir a entrenar en la
bici, y conocimos a un señor que vive de la fotografía que por una
cooperación voluntaria te lleva a conocer todos los alrededores de la
montaña.
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Yop y Luis

Contemplando el Valle de Coacalco
Fotos de la rodada
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Al
día siguiente, el domingo hicimos entrenamiento en el Ajusco, cuyo
nombre significa flor de Agua en náhuatl, es la cumbre más elevada del
Distrito Federal y da su nombre a la serranía que cierra la cuenca de
México por el sur. http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/publicaciones/publi_volcanes/ajusco.htm
En el gráfico del Valle de México también esta marcado donde se
encuentra este lugar. Aun el viernes por la noche muchos de los que
fueron invitados seguían quejándose de lo temprano que íbamos a salir,
y pues no era para menos, la cita fue a las 5.30am en casa de Rodrigo
para empezar aun de madrugada a la montaña. En verdad fue todo un
espectáculo ver el amanecer mientras íbamos subiendo las laderas del
Ajusco, se veía perfectamente el Valle y a lo lejos como si pudiéramos
tocarlo el Iztaccihuatl y el Popocatepetl.
Puedo
sacar 1001 conclusiones de lo vivido en esta semana y lo mas importante
es saber que cada montaña tiene su propio reto y tiene una enseñanza
especial para nuestras vidas. Creo que el mayor reto es vencerse a uno
mismo, y cada ves que lo intentas buscar hacerlo mejor.
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